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Yo fui como tú, yo soy como tú

Y es que todos tenemos sueños y anhelos, grandes miedos y también absurdos. Logros de los que enorgullecernos y equivocaciones de las que siempre nos arrepentiremos. Trenes que perdimos, trenes que dejamos pasar y trenes en los que fuimos los maquinistas. Olores que nos hacen viajar en el tiempo, personas- ángeles que nos acompañarán siempre aunque ya no las podamos ver. Momentos del pasado al que volvemos cada vez que el presente es demasiado para recordarnos quienes somos más allá del lugar al que la vida nos ha llevado.

“Yo soy el que iba sin zapatos por casa…”

Todos tenemos derecho

a un hogar

 

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“Yo soy el que se intercambiaba el bocata en la hora del recreo…”

Todos tenemos derecho

a una alimentación sana

y nutritiva

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“Yo soy el que imaginaba otros mundos al otro lado del mar…”

Todos tenemos el derecho y el deber de fomentar la igualdad y la cooperación para el desarrollo

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“Yo soy la que sacaba toda la artillería ante un «tú no puedes»…”

Todos tenemos el derecho y el deber de implicarnos en impulsar la equidad y la igualdad de la mujer

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“Yo soy la que escuchó la frase de aquel profesor que guardaría para siempre…”

Todos tenemos derecho a una educación y empleo de calidad

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“Yo soy la que enseñó a leer a los niños del barrio que no iban al cole…”

Todos tenemos el deber de crear una ciudadanía empática, solidaria y participativa

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¿Quién eras tú?

¿Quién eras tú? ¿El niño que trepaba alto, la niña que cantaba a pleno pulmón?

¿Quién eras tú y cuánto queda de lo que fuiste? ¿Estás seguro que el niño de las rodillas arañadas no sigue por ahí? ¿Que la niña que se revelaba ante un “tú no puedes” no sigue frunciendo el ceño y apretando los labios cada vez que escucha eso?

¿Quién serías tú sin la frase de aquel profesor que te empujó a seguir, sin la paciencia infinita de tus padres, sin aquel amor que sanó la herida, sin la fuerza que te daba la seguridad de un hogar, sin aquellas miradas que creían en ti cuando tú no lo hacías?

¿Quién serías hoy? ¿Quién eres Hoy?

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